miércoles, 9 de enero de 2013

Consejo

Pocos consejos puedo dar, pero hay uno del que no dudo, uno que escribo con mayúsculas: LEED.

Leed. Aunque no os guste. Aunque os cueste. Aunque "no tengáis tiempo". Si no os gusta encontraréis alguna lectura que os gustará. Tardaréis, pero ahí estará. Leer es una búsqueda. Tantos y tantos libros que parecen no aportar nada, que dejas a la mitad porque no puedes aguantarlos, o que te dejan indiferentes. Te pulen. Te definen. Te matizan. Personalizas un filtro. Hay libros que he llegado a no soportar, y han sido los favoritos de otros. Hay libros que he devorado y otros no han aguantado. Leer es una búsqueda personal con la que te tienes que desinhibir. Un libro que te maravilla se convierte en algo tuyo.

Cuando leo mi mente "viaja". Se va. A veces se queda entre aquí y allí. Se distrae, se relaja, se aleja un poco. Lecturas cotidianas. Amenas. Pasajeras. Tal vez pase un año, unos meses, no sé cuánto. Pero un día te recomiendan un libro. O te llama la atención una sinopsis, o un título, o conoces un autor y decides leer un libro suyo. Y encuentras OTRO. Otro de esos libros. Uno de ellos. TUS libros. Tus reliquias. Y viajas. Tu mente se va. Ya no estás aquí, porque la única razón que define que estamos aquí es que nuestros pensamientos están aquí, y vemos y oímos y sentimos aquí. Pero si un libro te atrapa, cambias de mundo. Te vas muy lejos, ves otras cosas, vives vivencias ajenas, oyes lo que imaginas, sientes lo que te cuentan. El tiempo se acelera. No notas que tu cuerpo tiene hambre. No notas el cansancio.

Hasta que vuelves. Y han pasado 5 horas. Descubres que has llorado, que has "flipado", que has sentido más de lo que has sentido en mucho tiempo, y te entristeces y alegras al mismo tiempo, todo a la vez. Vives. Y descubres, más tarde, que no puedes pensar en otra cosa más que en lo que has leído.

Eso sólo te lo puede regalar un libro. Eso sólo se consigue buscando. Leer es entrenar. Es nutrir. Es madurar. Es seleccionar. No hay libros malos o buenos. No de forma objetiva. Hay libros que te pertenecen o no. Que te atrapan o no. 

Ay, pero cuando uno te atrapa, qué maravilloso. Y qué triste leer la última página y desear no haberlo leído nunca para poder descubrirlo de nuevo.

De verdad, leed.

domingo, 6 de enero de 2013

¡Hala! ¡Yo tenía un blog y ni me acordaba!

Pues el caso es que se me ocurren bastantes cosas que decir, pero me parece que escribirlo todo en estados del facebook es un poquito pesado :p

Esta entrada es para hablar sobre los propósitos de Año Nuevo. No estoy muy de acuerdo con ellos, básicamente porque suelen no cumplirse y terminan decepcionando más que otra cosa. Vaya, que utilidad cero.

Pero he estado pensando bastante sobre las cosas que me gustaría que cambiaran o que podría hacer este año (cosas lógicas y alcanzables), y me he dado cuenta de que a eso se le podría llamar "propósito". No os engañéis, no voy a poner "estudiar más", "hacer ejercicio" o "ayudar más en casa". Sé que no voy a hacer ninguna de esas cosas por el hecho de que sean propósitos de Año Nuevo. De hecho, creo incluso que precisamente por esa razón hay más probabilidades de que no lo haga (aumenta la presión, los pensamientos de "tienes que hacerlo, tienes que hacerlo" y la mayoría de las veces se produce el efecto rebote). Pero sí hay otras "tonterías" (que para mí no lo son) que no quiero retrasar más. Allá van mis "propósitos" de Año Nuevo:

- Imprimir fotos. La mayoría se pierden en los abismos de las redes sociales, y es peor aún cuando una red social muere y cambias a otra (ejemplo: tuenti). Por supuesto que no voy a imprimirlas todas, pero sí que voy a hacer una selección, y tengo muchos años atrás cuyas imágenes sólo están en internet, en mi pc o en un disco duro externo. No aportará mucho, pero tengo una hucha donde meto muchas moneditas rojas y, cuando se llene, el dinero irá destinado a imprimir fotos :) (También hay algún euro que otro para llevarme una alegría cuando abra la hucha jijiji)

- Dibujar más. Y para no decepcionarme a mí misma no añadiré ni cantidad de dibujos ni frecuencia. Pero, dibuje lo que dibuje, siempre será más que el año pasado, que sólo dibujé una vez, y en Noche Vieja xD. Fue entonces (hace seis días) cuando descubrí que puedo hacer dibujos buenos en unas cuantas horas sólamente, y me parece que es un buen método de entretenimiento.

- Leer. Leer, leer y leer. Pero vaya, eso ya lo llevo haciendo desde hace tiempo.

Y eso es todo, ¿véis? Dejaos de listas imposibles. Sólo sirven para haceros sentir inútiles porque la pura y asquerosa verdad es que no las cumpliréis. Id a lo fácil y a lo real :)

P.D: se me olvidaba. Alguna locura al año tiene que caer :) Si no, la vida es un aburrimiento.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Palabras

- Eres tan dulce. Intentas hacerme reír.
+ Sí. No volverá a ocurrir.
- Y estás sonriendo.
+ No, no. Sólo sonrío en privado... cuando nadie mira 

Lost in Austen.

domingo, 12 de agosto de 2012

Miércoles 18 de Abril de 2012

Lo que quiero ahora es perder el conocimiento y despertarme en un lugar donde haga frío. Quiero desorientarme, no entenderlo. Quiero que el frío me queme, se enrede en mi cuerpo, me cale, me bese, me estremezca, me deje entumecida. Quiero echar de menos tu olor, tus abrazos, tu chaqueta... y arrepentirme de llevar poca ropa. Quiero que llueva, calarme. Quiero que el pelo se me pegue a la cara. Que llore sobre el cuerpo, que las gotas de lluvia me hagan cosquillas. Quiero acurrucarme y llorar sin ningún motivo. O por todos los motivos. Quiero escuchar el silencio. El murmullo constante de la lluvia. Los árboles meciéndose. El asfalto rugoso bajo mis pies desnudos. Quiero caminar y perderme. Quiero añorar algo y no saber qué. Y descubrirlo después. Quiero paz. Angustia sosegada. Quiero sentir. Sentirte. Quiero el calor de tu cuerpo antagonista a la lluvia helada. Quiero besos y caricias. El roce de tus dedos sobre mi muñeca. Sentir calor cuando hace frío. Temblar. Que el cielo siga rugiendo y no me importe. Que me importe y me haga sentir viva. Plena. Quiero que no pare, que la irrealidad no termine. Que mañana no llegue. Quiero desesperación con final inesperado. Que lo inesperado llegue y me sorprenda. Quedarme sin palabras. Un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos. Tú. ¿Quién eres tú? Hueles bien. Demasiado bien. Me embriaga. La vista se me nubla. Me voy, pero no quiero. Me recuesto contra un árbol. Rodeo mis piernas y agacho la cabeza. Soy un ovillo de lluvia. Te busco, pero no estás. Soy ajena a todo, salvo a la ausencia de mucho. El frío me besa. Me voy.
Y despierto. En mi habitación. Y lloro.

Quiero mi paréntesis.


Y hoy, 12 de Agosto, puedo añadir: Ése es el problema. Es esta habitación. Es la habitación de mi pueblo. El calor sofocante. Los sueños de la noche. O peor, los sueños del día. Pero es lo que hay, y las vacaciones no duran siempre. Incluso, mientras duran, ¿son como querrías que fueran? Es más, ¿de qué sirve planteárselo?
La pura verdad es que si me entretengo en escribir todo esto es porque me quiero ir a la cama ya pero odio la idea de que el día de hoy se camufle como otro más. Que no tenga ni nombre ni sentido. Si escribo aquí, después de tanto tiempo, a lo mejor cobra algo de relevancia.

Una que se va a dormir.

domingo, 10 de junio de 2012

De esas veces que te preguntas cómo es tu vida actualmente y no sabes muy bien qué responder.

domingo, 5 de febrero de 2012

Pedir perdón o no hacerlo


Hay quien nunca pide perdón, y que ni si quiera sabe que debería hacerlo. Triste

Hay quien no pide perdón aunque sepa que debe. Orgulloso.

Hay quien pide perdón sólo para librarse de un problema creyendo que no tienen por qué hacerlo y sin ni si quiera preguntarse si pueden estar equivocados. Despreciable

Hay quien pide perdón a veces, cuando es evidente que han obrado mal. Aceptable.

Hay quien, a pesar de estar seguros de tener razón, se ponen en duda a sí mismos y se plantean si pueden estar equivocados y, por si están siendo injustos, piden perdón. Admirable.

Hay quien pide perdón por haber hecho daño aunque sea a quien también te ha hecho daño. Una minoría. Ojalá fueran más.

Hay quien pide perdón siempre por remordimientos, incluso cuando tienen la mayor parte de razón. Inocentes.

Y hay quien pide perdón sólo a la gente que le importa, y lo pide de corazón. Lo entiendo.


P.D: Lo sé, está entrada iba a ser sobre los regalos. La próxima. I really promise it ;p

lunes, 16 de enero de 2012

Próxima entrada...

... mis regalos de Navidad y noticias varias.

I promise.


martes, 3 de enero de 2012

Y entonces...

... ocurre.

Te quedas parada, quieta, muy quieta. Has vuelto a pensarlo. Se muestra tal como es. No sabes durante cuanto tiempo. Buscas, primero con más calma, la mejor manera de ignorarlo. Después con más ansiedad. Cuanto más lo intentas, menos lo consigues. Hierve la sangre.

Se va.

Al rato. A los días. Tras dormir. Porque sí, con razón o sin ella.

Y vuelve.

Y se vuelve a ir.

Se acumulan flashes esporádicos que emborronan las razones que tenías. Todo lo lógico se queda difuso.

Vuelves a verlo claro.

Y entonces, de nuevo, olvidas los porqués, y te haces preguntas que a nadie vas a formular.

Y así, sucesivamente, hasta no se sabe cuándo.